sábado, 1 de agosto de 2015

Mario, nunca hicimos amistades

Al final del caso le dedicamos sendo tango:




La luz de un  fósforo fue,
nada más,
nuestro idilio,
Otra ilusión que se va,
del corazón
y no vuelve más. 


Duele contar esto. Dimos el final de historia y se acabó el sueño. Algo mal andaba en la antesala, se escuchó el ronronear de las chicas, que agitadas repasaban, los órdenes clásicos, que si el dórico y el jónico  y el corintio y el toscano y el compuesto... Que si en el renacimiento fue que se pudo manyar la verdad..

Se produjo la castración. Atrás quedaron aquellos días de anarquismo metodológico, del sitio y el espacio vivido.

Aquel que en corrales,
los carnavales de sus amores,
hizo brillar tus bellezas
con las lindezas
de sus amores.


Aquellos días en que el grupo docente mostraba virtuosismo en excitar nuestra curiosidad, aquellos días del maestro qué solo enseña el aprender, ya no están. Se lo ha escuchado afirmar lo inaudito, más a su izquierda está la pared, la única verdad es la realidad.. Qué pasó con aquel popular compañero. El final, como pucho consumió las delicias de mi vida esas que un año entero construyeron, en el caso de las más estricta disciplina.


Mucho ha pasado desde aquel 2003 compañeros, aquellos hermosos tiempos del "que vengan todos", Tan lejos de aquellas lindezas de la area 11 y la revisión del procedimiento didáctico..

Porque lo levantamos y no lo queremos dejar caer, nos convencemos que no es reacción. Tal "gran salto hacia atrás" es novísimo y arriesgamos se debe al accionar del frente estudiantil, y su facción garcera, que hace catorce años que hace quilombo en el consejo directivo y lo ha endurecido al troesma,


Y otros dos para armar la constelación La luz de un Fósforo y Sobre el pucho.


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